Uso del alcohol


Basado en una valoración de distintos estudios disponibles en relación con los
efectos del alcohol en el rendimiento físico humano, la posición del "American
College of Sports Medicine" (ACSM) es:
1. El consumo agudo de alcohol puede ejercer un efecto negativo en una serie de
destrezas psicomotoras, tales como el tiempo de reacción, la coordinación de
ojos y manos, la precisión, el balance y coordinación compleja.
2. El consumo agudo de alcohol no afecta sustancialmente a las funciones
metabólicas o fisiológicas esenciales para el rendimiento físico, tales como: el
metabolismo de energía, el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.), la frecuencia
cardíaca, el volumen latido, el débito cardíaco, el flujo sanguíneo
muscular, la diferencia arterio-venosa de oxígeno o la dinámica respiratoria. El
consumo de alcohol puede alterar la regulación de la temperatura del cuerpo
durante el ejercicio prolongado en un medio ambiente frío.
3. El consumo agudo de alcohol puede disminuir la fuerza, la potencia, la tolerancia
muscular local, la velocidad y la tolerancia cardiovascular.
4. El alcohol es la droga de mayor abuso en los EE.UU. y un factor importante que
contribuye los accidentes y sus consecuencias. También existe amplia
documentación que señala que el consumo prolongado y excesivo de alcohol
puede producir cambios patológico en el hígado, corazón, cerebro, músculo, que
pueden causar incapacidad y la muerte.
5. Se deben efectuar esfuerzos serios y continuos para educar a los deportistas,
dirigentes, educadores físicos, médicos, entrenadores, prensa deportiva y
público en general en cuanto a los efectos del consumo agudo de alcohol en el
rendimiento físico y a los problemas potenciales, agudos y crónicos, que puede
producir.
Razones para esta posicion
Esta posición tiene que ver principalmente con los efectos del consumo agudo de
alcohol en el rendimiento físico y está basada en una revisión de la literatura
internacional. Cuando se interpretan estos resultados, se deben tener en cuenta
ciertos aspectos: primero, hay reacciones variadas al consumo de alcohol, no sólo
entre individuos, sino en una misma persona, dependiendo de las circunstancias;
segundo, es virtualmente imposible llevar a cabo una investigación doble ciego con
placebo y alcohol, porque los sujetos siempre saben cuándo han consumido alcohol.
Sin embargo, los resultados citados a continuación facilitan algunas conclusiones
generales válidas, relacionadas con los efectos del consumo de alcohol en el
rendimiento físico. En muchos de los estudios de investigación, una dosis pequeña
consiste de 45 a 70 ml de alcohol, equivalente a un nivel sanguíneo de alcohol
(NSA) DE 0.04-0.05 en un hombre de complexión media. Una dosis moderada
equivale a 90-120 ml o un NSA de aproximadamente 0.10. Pocos estudios utilizan
una dosis alta, que equivale a un NSA de 0.15.
Es posible que los atletas consuman alcohol para mejorar su función psicológica,
pero es su función psicomotora la que más se deteriora. Un hallazgo importante es
el deterioro del procesamiento de información. El efecto más adverso se observa en
deportes que conllevan reacciones rápidas a estímulos cambiantes. La investigación
ha demostrado que cantidades de pequeñas a moderadas de alcohol empeoran el
tiempo de reacción, la coordinación ojo-mano precisión, balance y la coordinación
compleja o destrezas motoras importantes. Por lo tanto, mientras Coopersmith
sugiere que el alcohol puede mejorar la confianza propia, la investigación revela un
deterioro del rendimiento psicomotor.
Se han llevado a cabo muchos estudios con relación a los efectos del consumo
agudo de alcohol en las funciones metabólicas y fisiológicas que son importantes
para el rendimiento físico. El consumo de alcohol no ejerce influencias beneficiosas
con relación a las fuentes de energía para el ejercicio. Se ha encontrado que el
glucógeno muscular en descanso es significativamente más bajo después de tomar
alcohol, comparado con los controles. Sin embargo, durante el ejercicio a un
consumo de oxígeno del 50% del máximo (VO2 máx.), la utilización total de
glucógeno en la pierna no se afectó por el consumo de alcohol. Por otra parte,
Juhlin-Dannfel et al. han demostrado que aunque el alcohol no afecta la lipolisis o la
utilización de ácidos grasos libres durante el ejercicio, puede disminuir la
producción de glucosa esplácnica, disminuir la contribución potencial de la
gluconeogénesis hepática, ocasionar una disminución mayor en los niveles de
glucosa en la sangre, produciendo hipoglucemia, y disminuir la utilización de
glucógeno en el músculo de la pierna durante la parte final de una carrera de tres
horas. Otros estudios apoyan la teoría relacionada con el efecto hipoglucémico del
alcohol durante el ejercicio, tanto moderado como prolongado, agotador, en un
medio ambiente frío. En estos estudios también se observó una pérdida significativa
de calor corporal, con una disminución de la temperatura del cuerpo y sugieren que
el alcohol puede afectar la regulación de la misma. Estos cambios pueden alterar la
capacidad de tolerancia.
En un estudio se demostró que el alcohol aumenta significativamente el consumo
de oxígeno durante el trabajo submáximo, y a la vez disminuye la eficiencia
mecánica; pero estos hallazgos no han sido confirmados por otros investigadores.
Aparentemente, el alcohol no tiene ningún efecto en el consumo máximo de
oxígeno máximo o cerca del máximo
Los efectos del alcohol en los parámetros cardiovasculares y respiratorios asociados
con el consumo de oxígeno son variables a intensidades de ejercicios submáximos e
insignificantes a niveles máximos. Algunos investigadores han demostrado que
durante el ejercicio submáximo el alcohol aumenta la frecuencia cardíaca y el
débito cardíaco, pero estos hallazgos en la frecuencia cardíaca no han sido
confirmados en otros estudios. El alcohol no afectó el volumen latido, la ventilación
pulmonar, o el flujo sanguíneo al músculo a niveles de ejercicio submáximo, pero
disminuyó la resistencia vascular periférica. Durante el ejercicio máximo, el
consumo de alcohol no produjo un efecto significativo en la frecuencia cardíaca, el
volumen latido y el débito cardíaco, la presión arterial promedio y la resistencia
vascular periférica, o el pico de lactato, pero redujo significativamente el volumen
tidal, de lo que resultó una disminución de la ventilación pulmonar.
En resumen, el alcohol aparenta tener muy poco o ningún efecto benéfico en la
respuesta metabólica y fisiológica al ejercicio. Más aún, en aquellos estudios en que
se reflejaron efectos significativos, los cambios eran en perjuicio del rendimiento.
Los efectos del alcohol en pruebas para evaluar los componentes de aptitud física
son variables. Se ha demostrado que su consumo puede disminuir la fuerza
muscular dinámica, la fuerza isométrica de prensión, la fuerza evaluada a través de
dinamometría, la potencia y el rendimiento muscular ergográfico. En otros estudios
no se describen efectos del alcohol en la fuerza muscular. El consumo de alcohol
tampoco afectó a la tolerancia muscular local. Las pequeñas dosis de alcohol no
tuvieron efecto en el trabajo en bicicleta ergométrica simulando una carrera corta
de 100 m. o una de 1.500 m., pero las dosis mayores tuvieron un efecto negativo.
Otras investigaciones han demostrado que el alcohol no tiene efecto significativo en
la capacidad de rendimiento físico, el tiempo de ejercicio a niveles máximos, o el
tiempo de ejercicio hasta el agotamiento.
Por lo cual el consumo de alcohol no mejora la capacidad de trabajo del músculo y
puede reducir sus niveles de rendimiento.
El alcohol es la droga de mayor abuso en EE.UU. Se estima que hay 10 millones de
adultos que son bebedores problemáticos, y otros 3,3 millones entre las edades de
14 a 17 años. El uso del alcohol tiene que ver de forma significativa en la mayoría
de los accidentes: los de vehículos a motor, hogar, industriales y de ocio. Es más
significativo aún el que la mitad de todas las muertes ocurridas durante accidentes
de tráfico y un tercio de las lesiones a consecuencia de ellos están relacionadas con
el alcohol. Aunque el abuso del alcohol está asociado con condiciones patológicas
tales como la miopatía esquelética generalizada, cardiomiopatía, cáncer de laringe y
esófago, y daño cerebral, su efecto primordial es el daño hepático.
Como no se ha demostrado que el alcohol ayuda a mejorar la capacidad de
rendimiento físico, pero sí puede disminuir la habilidad en ciertas situaciones, es
importante para todos aquellos relacionados con la organización del deporte educar
a los deportistas en contra de su uso durante competiciones. Además, los otros
peligros inherentes al abuso de alcohol nos obligan a educar correctamente a
nuestra juventud para que tome decisiones inteligentes en cuanto al consumo de
alcohol. El límite o la regla de Ansti se puede utilizar como una guía razonable para
la ingesta moderada y segura en los adultos. En resumen: no se deben consumir
más de 15 ml de alcohol puro por 23 Kg de peso en un mismo día. Esto es el
equivalente a 3 botellas de cerveza de 4,5°, tres vasos de 120 ml de vino de 14°, ó
90 ml de whisky de 50° en una persona de 68 Kg.